Arxiu de Miquel Iceta

Més de 30 anys d'articles, entrevistes i conferències

Arxiu de Octubre, 2000

PSOE: punto y aparte

Publicat per Miquel Iceta a 10 Octubre 2000

PSOE: punto y aparte
Iniciativa Socialista, número 58 (otoño 2000)

El 35 Congreso Federal del PSOE deparó una grata sorpresa a muchos socialistas y progresistas: la largamente reclamada renovación se abrió paso con la elección como Secretario General -para casi todos inesperada- de José Luis Rodríguez Zapatero. Se abría así una nueva etapa política en el PSOE que sin duda debía haber llegado antes.

Ya en 1993 se empezó a hablar del “cambio sobre el cambio”, y el propio Felipe González manifestaba “haber entendido el mensaje”. Lamentablemente la voluntad y la palabra no fueron acompañadas por los hechos; se impuso la inercia y el desgaste sufrido tras largos años de gobierno impidió enfrentar adecuadamente las enormes dificultades de la legislatura 1993-1996, acabada abruptamente tras la retirada del apoyo externo de CiU.

La “dulce derrota” de 1996 fue una nueva excusa para no acometer los cambios que la sociedad reclamaba a gritos. Fue precisamente Felipe González quien puso el dedo sobre la llaga al renunciar a la Secretaría General del PSOE en el 34 Congreso. De forma precipitada llegaba Joaquín Almunia a asumir el liderazgo del partido y, consciente de la necesidad de afianzarse en él, convocó elecciones primarias para designar al candidato socialista a la Presidencia del Gobierno.

Las elecciones primarias del PSOE tuvieron un resultado inequívoco. La victoria de Borrell -contra todo pronóstico y contra las admoniciones de todos los dirigentes regionales y miembros de la Comisión Ejecutiva encabezada por Almunia- señaló hasta qué punto las bases socialistas eran conscientes de la necesidad del cambio.

La esperanza generada por la victoria de Borrell se esfumó rápidamente por diversas causas, en las que destacan a mi juicio la bicefalia competitiva que se impuso y lo mal que encajó el viejo aparato del partido su derrota. Sin duda Borrell y su equipo cometimos errores de bulto, empezando por no forzar la convocatoria de un Congreso extraordinario que impulsase el cambio que tantos reclamaban. La renuncia de Borrell puso de relieve su coherencia personal y política. La pretensión de que nada había pasado y de que sin cambios era posible afrontar con posibilidades de éxito las elecciones generales del 2000 se saldó con un sonoro fracaso. El problema no fue el pacto con Izquierda Unida. El problema es que ni PSOE ni IU tenían un proyecto atractivo que ofrecer a los progresistas españoles.

La dimisión de Almunia, al segundo de conocerse los resultados electorales, volvió a abrir una etapa de interinidad en el PSOE. Una interinidad de la que nadie esperaba nada bueno, todo lo más un parche para intentar ganar tiempo.

Pero en esto llegó José Luis y mandó a parar. Conviene quizá detenerse en los que son a mi juicio las causas de su victoria. Una victoria que tiene que ver precisamente con la profunda demanda de renovación que existía ya en el PSOE, con el espíritu de las primarias ganadas con Borrell, con la necesidad perentoria de un relevo que adquiría ya tintes generacionales y también con la percepción de que los cambios en el PSOE no podían impulsarse en confrontación abierta con los aparatos regionales y provinciales pero sí intentando superar antiguas divisiones internas que habían perdido ya toda razón de ser.

Desde este punto de vista la estrategia de José Luis Rodríguez Zapatero y su equipo fue modélica. A partir de un núcleo básicamente formado por miembros del Grupo Parlamentario Socialista se constituye la plataforma Nueva Vía cuyo primer objetivo fue la redacción de un manifiesto programático en el que se urgía a abrir una nueva etapa política en el PSOE y se esbozaban líneas de reflexión para la necesaria renovación de nuestro proyecto político.
José Luis Rodríguez Zapatero recorrió la geografía española haciendo hincapié en las ideas recogidas en el Manifiesto para una Nueva Vía, abanderando lo que él mismo denominó “el cambio tranquilo” y buscando la complicidad de los cuadros y bases socialistas. Pese al inicial sobresalto que nos produjo a muchos un supuesto alineamiento social-liberal de Rodríguez Zapatero apadrinado por Carlos Solchaga, la necesidad del cambio fue abriéndose camino al tiempo que iba cuajando la idea de que era precisamente Zapatero quien debía encabezarlo, mejor situado y dispuesto a ello que los demás candidatos.

Su victoria se fue fraguando en los meses anteriores al Congreso y adquirió carta de naturaleza al conocerse sus apoyos en muchas nacionalidades y regiones, de las que destaco por razones de peso interno en el PSOE a Catalunya, País Valenciano y Andalucía.

En el propio Congreso abundaron las manifestaciones a favor del cambio. Por tomar una de ellas reproduzco parte de la intervención del Primer Secretario del PSC, José Montilla: “En 1982 ofrecimos a la sociedad española ‘el cambio’, en el año 2000 debemos ofrecerle ‘nuestro cambio’, sólo así recuperaremos la credibilidad imprescindible para construir la alternativa progresista al gobierno del PP”.

José Luis Rodríguez Zapatero se ganó a pulso el apoyo de los delegados y delegadas en su propio discurso ante el plenario del 35 Congreso. El azar llevó a que su discurso fuese el último de los cuatro que se sucedieron ante el pleno y que frente a unos diagnósticos excesivamente pesimistas de los tres que le precedieron, el suyo empezase con un rotundo “No estamos tan mal” que se ganó el primer aplauso de los delegados.

El discurso de Zapatero sintonizó muy rápidamente con el sentir general. Había que cambiar sin hacer tabla rasa del pasado. El cambio debía hacerse con todos pero sus protagonistas debían ser nuevos. La defensa del Estado del Bienestar debía partir del reconocimiento de la globalización y de los efectos de la “nueva economía”. La izquierda española debía recuperar sus raíces (citó expresamente la Institución Libre de Enseñanza y a María Zambrano). El PSOE debía abrazar la causa de la España plural en la mejor tradición federalista oponiéndose al tiempo a unitarismos rancios y a nacionalismos particularistas e insolidarios.

Soprendió muy favorablemente su compromiso con el municipalismo, con una impronta de devolución de poder a la sociedad y de proximidad al ciudadano de la acción política. Despejó cualquier duda sobre los fundamentos de su proyecto: “nuestra pasión por la solidaridad y la realización de la libertad”. Afirmó su compromiso por la educación y la cultura: “Hemos de tener una dedicación especial a la promoción de la cultura, de la educación, de los valores del espíritu emprendedor, de los valores de la iniciativa, de los valores del desarrollo de las capacidades de todos, absolutamente de todos, en esta sociedad en cambio”. Manifestó su voluntad de colaboración con los sindicatos, con el movimiento asociativo, con las ONGs. Hizo especial énfasis en la recuperación de los valores de la ciudadanía, de la participación y de la política. Se comprometió con las mujeres y con los jóvenes.

Todo ello le permitió afirmar en su discurso de clausura del 35 Congreso, ya como Secretario General, “Hoy empieza el futuro. (…) Lo mejor no está en nuestras mochilas, ni en el pasado, el mejor día de nuestra vida está por llegar. (…) El cambio comienza hoy. (…) Os convoco a una nueva esperanza. La esperanza del 2004″.

Un puñado de votos habían marcado la diferencia. Una nueva generación tomaba el relevo en el PSOE. Y ese cambio, esa gran transformación había venido, como siempre en el PSOE, de la mano de más democracia. La futura Conferencia Política deberá ratificar cambios organizativos en esa dirección. Cuando otras fuerzas de izquierda están encarando también sus procesos de renovación, me permito recomendarles desde aquí más democracia, más voto individual y secreto, más primarias, más poder a los militantes y a los delegados.

El PP tiene, por fin, algún motivo de preocupación. Sus errores ya no van a ser gratis. Hay oposición y habrá alternativa. José Luis Rodríguez Zapatero ha pedido tiempo, algo de tiempo tiene, no mucho. Pero ha empezado demostrando maneras y una nueva sensibilidad en el enfoque de la política. Nos tiene a todos a su lado. Y a por todas.

Publicat en # Idees/Renovació, Iniciativa socialista | Deixa un Comentari »

Entrevista en el diario ABC

Publicat per Miquel Iceta a 9 Octubre 2000

Entrevista Miquel Iceta

ABC (09/10/00)

Iva Anguera de Sojo

“Si alguna vez no hemos contado con el PP de Cataluña ha sido un error”

El portavoz del PSC cree que el debate de política general celebrado recientemente en el Parlament no ha cambiado de forma sustancial el escenario político, porque CiU sigue moviéndose en su escaso margen de maniobra. Miquel Iceta apuesta por buscar el consenso entre el sistema de financiación en un debate en el que olvidar al PPC “sería un error”.

- ¿Cómo valora el debate de política general?

En líneas generales ha sido bastante previsible. Pujol continúa en una tesitura en la que lo importante es mantenerse aunque sea de forma precaria, y Pasqual Maragall propone entrar en una etapa de acuerdos más amplios para suplir la debilidad que tiene CiU por haber dejado de ser decisiva en Madrid.

- En el debate se vio que el PSC sigue purgando en Cataluña los años de Gobierno del PSOE.

Las pocas razones que le quedan a Pujol son precisamente las históricas. Desde el punto de vista de un debate parlamentario puede tener una salida, pero desde el punto de vista de los ciudadanos y de la solución de los problemas, relatar episodios vividos o antiguas batallitas no tienen ningún sentido, porque los problemas siguen estando presentes y la solución no se atisba.

- Al margen del Govern, ¿cómo ve la situación de CiU?

Por un lado tienen una gran hipoteca, su pacto con el PP, porque les necesitan pero saben que los populares no les necesitan a ellos y esto ha limitado muchísimo su margen de maniobra. Además tienen un doble problema interno: de un lado la gente que querría romper con el PP para llegar a un acuerdo con ERC, y de otro la cuestión de quién debe suceder a Pujol. Entre la hipoteca política que les supone el pacto con el PP y la división interna, es un partido sin más horizonte que el día a día y no naufragar.

- ¿No cree que la sucesión ya está decidida a favor de Mas?

Sí. CDC y Pujol lo tienen decidido, lo único que les falta es ver cómo hacen aparecer esta decisión como consensuada con Unió.

- Maragall ha advertido en varias ocasiones sobre el peligro de que Convergència se disuelva tras la retirada de Pujol.

Es posible. Hasta ahora Convergència, gracias a Jordi Pujol, podía mantener en su seno posiciones política muy diferentes con un gran oportunismo y capacidad de maniobra. En la medida en que Pujol no esté y CDC se decante hacia una posición u otra perderá este margen de maniobra y sus contradicciones internas serán enormes, hasta el punto de que pueden acabar con ellos.

- Pasqual Maragall no deja de ofrecer un gran pacto por Cataluña, pero no parece que haya voluntad real de sentarse a negociar con CiU.

La voluntad está, lo que pasa es que sólo se podría demostrar si la otra parte tuviera ganas de hablar. Las ofertas de pacto las hacemos con voluntad de alcanzarlos pero es cierto que empiezan mal, porque quien tendría que hacer una oferta inicial es el propio Govern, que es quien tiene la responsabilidad. Cuando desde el propio Govern esta posibilidad no se plantea es muy difícil que la planteada desde la oposición vaya adelante.

- ¿El PPC debe participar en ese gran acuerdo sobre financiación autonómica?

Sí. Cuando el PP de Cataluña hizo su congreso y abrió una nueva etapa política nosotros les dimos la bienvenida. Tenemos gran interés en tener una relación plenamente normalizada con el PPC y por tanto queremos que participe en estas discusiones. Además, es obvio que si el PP de Cataluña se compromete con determinadas cuestiones de política catalana es un argumento de paso de cara a una negociación con el Gobierno. Si alguna vez no hemos contado con ellos ha sido un error; en estos acuerdos ha de participar todo el mundo.

- ¿Qué opina del giro catalanista del PPC?

Han puesto la escenografía de un cambio hacia un mayor catalanismo y esto es bueno. Pero sin olvidar que en política lo que vale no son los gestos y las imágenes sino los hechos. Sería mucho más creíble este giro catalanista del PP con una solución más consensuada a la cuestión de las matrículas.

- ¿Realmente es tan importante la cuestión de las matrículas?

Es importante cuando no se resuelve. Si esta cuestión se hubiera resuelto adoptando un modelo de matrícula como el alemán ya no hablaría de él. En Cataluña hay una percepción muy diferente de los ciudadanos sobre su sentido de pertenencia a España. Hay gente que la vive de forma mucho menos conflictiva y, en cambio, para muchos la única manera de considerarse españoles es hacerlo desde su catalanidad. En las matrículas nos encontramos con un episodio en el que se fuerza a dejar clara la pertenencia a España y en cambio se niega la posibilidad de manifestar la identidad sobre Cataluña.

El nuevo PSOE

- ¿La elección de José Luis Rodríguez Zapatero refuerza la apuesta del PSC por el catalanismo y el modelo federal?

Sí, y en cierta forma casi inesperadamente, porque antes del congreso del PSOE todo el mundo creía que sería un parche para ganar tiempo. En cambio, las resoluciones del congreso han apuntado en muy buenas direcciones en muchos terrenos, no sólo con la elección de Rodríguez Zapatero, sino también en los componentes políticos. Además, el compromiso de Zapatero hacia una evolución federal o hacia la potenciación de los ayuntamientos están muy en sintonía con los planteamientos que desde el PSC siempre hemos hecho.

- ¿Tras estos avances, cree que se entenderán mejor en Madrid propuestas como la Entesa?

Algo más, pero no del todo. Debemos acostumbrarnos a que en el conjunto e España determinadas cuestiones no sean perfectamente entendidas, porque son realidades diferentes. Pero la dirección del PSOE entiende que si queremos un Senado autonómico podamos plantear grupos parlamentarios diferentes en el Senado y que en las comunidades autónomas haya un proceso de suma de las fuerzas progresistas y las conservadoras.

- ¿El PSC ha superado la etapa en que se encontraba rehén de sus postulados catalanistas y a veces iba más allá de lo que buena parte de sus electores entendía?

No creo que fuera así. Siempre hemos defendido una posición respecto a la lengua muy clara. En Cataluña hay que potenciar el catalán, porque es una lengua minoritaria que durante muchos años fue perseguida, y hay que respetar absolutamente una realidad bilingüe. Aquí se hablan el catalán y el castellano, muchos catalanes tienen como lengua materna el castellano, y eso no es ningún problema, al contrario, es un factor de riqueza que no tiene por qué provocar ningún conflicto.

- Con la propuesta de una nueva financiaron local el PP ha recogido una bandera tradicionalmente suya.

Sí, y aunque parezca ingenuo nos alegramos porque el problema no es si una denuncia es de uno u otro partido, sino si se solucionan o no. Durante muchos años nos hemos preocupado sólo por la financiación autonómica, cuando son los ayuntamientos los que tienen mayor presión. En la medida en que la financiación local se mejore, los que saldrán ganando serán los ciudadanos.

- ¿Se resolverá la cuestión de los medios públicos de comunicación?

Es muy difícil, porque todo gobierno tiene la tentación de controlar los medios que dependen de él. En Cataluña hemos hecho algún avance, por lo menos en teoría, con la ley el CAC. Pero ahora tendremos que revisar la regulación de la Corporación Catalana de Ràdio i Televisió. En todo caso, es un debate abierto, y no debemos perder la esperanza de que los medios de comunicación públicos acaben siendo realmente público y no sometidos a criterios partidistas del gobierno de turno, de que la politización y el uso partidista de TV3 y Catalunya Ràdio acaben.

- ¿Pedirán la sustitución del jefe de Informativos de TV3?

Esto no nos corresponde a los partidos, sino al consejo de administración de CCRTV y a su director. No me preocupa el jefe de informativos sino los contenidos de los informativos de TV3, y más aún de Catalunya Ràdio, por su desviación muy favorable hacia el Govern y muy lesivo hacia otras fuerzas.

Publicat en # Entrevista, # Gestió governs, Abc | Deixa un Comentari »