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    El mes de setembre de l'any 1977 començava la meva militància política. Aquesta pàgina recull els articles i intervencions públiques que he anat fent al llarg dels anys.
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La renovación del PSC

LA RENOVACIÓN DEL PSC
(EL Periódico, 1 de noviembre de 1993)

Los socialistas hemos emprendido un esfuerzo de renovación sin precedentes impulsados por la necesidad de innovación y adaptación de la izquierda, así como en respuesta a la ofensiva neoliberal contra el Estado del bienestar y al éxito aparente de los proyectos políticos conservadores de Reagan, Bush y Thatcher en los años 80. Más recientemente, la crisis terminal del comunismo, aunque de él nos separaba una distancia insalvable, ha acentuado esta necesidad. Esta revisión tiene como premisa la necesidad de referir de forma permanente las políticas que desarrollamos a los valores de libertad, justicia, igualdad y solidaridad, que son los que dan sentido al proyecto socialista y a nuestra actuación cotidiana. Así, el eje central del debate es la redefinición de un proyecto que sepa conjugar adecuadamente, en un mundo interdependiente con una economía globalizada, empleo, competitividad y solidaridad, y que sea capaz, además, de movilizar a una amplia mayoría ciudadana.

El PSOE inició su importante esfuerzo de adaptación programática revisando su centenario programa máximo mediante la aprobación del Programa 2000 en su último congreso. El PSC emprendió hace tiempo su propia reflexión, intentando aportar elementos de interés a la renovación del socialismo español y europeo. Aportaciones con un profundo sentido federalista y no estatista, en el esfuerzo de superar el individualismo egoísta mediante un impulso de la solidaridad y con una ética colectiva de responsabilidad con respecto a los demás, con respecto al entorno natural, con respecto a la viejas y a las nuevas generaciones.

El PSC ha introducido en el debate político del socialismo español elementos tan importantes como la necesidad de diseñar una evolución del Estado de las autonomías en un sentido federal, el impulso a los poderes locales o la cuota de participación femenina.

Actualmente estamos proponiendo renovar e innovar las estructuras partidarias, introduciendo mecanismos flexibles de la acción política, dando mayor relieve a los instrumentos y a las tareas sectoriales o temáticas, y abriendo la puerta de nuestros debates y procesos de elección de candidatos a los simpatizantes y votantes socialistas. Propugnamos también la necesidad de dar en la práctica un nuevo impulso democrático que acerque la política al ciudadano haciéndola más transparente y participativa.

Pero el proceso renovador del PSC tiene unas características específicas que han de marcar el séptimo congreso del partido. Me refiero a la necesidad de vertebrar una mayoría alternativa al nacionalismo conservador desde el catalanismo progresista.

La historia del PSC se ha construido en torno a dos elementos contradictorios: por un lado, los éxitos obtenidos a través de la propia unidad socialista, de la acción municipal –en la que destaca la personalidad política y la capacidad de gestión de nuestros alcaldes y equipos de gobierno-, y de nuestra participación decisiva en el proyecto socialista a nivel de toda España; por otro, nuestras derrotas en las elecciones autonómicas celebradas hasta ahora.

Aunque el balance de la trayectoria del PSC desde su constitución en 1978 es ampliamente positivo, no podemos olvidar que el principal objetivo de la unidad socialista fue alcanzar la hegemonía política en Cataluña. Nuestros errores en este terreno son, por un lado, más dolorosos y sentidos que los fallos que hayamos podido cometer en cualquier otro ámbito de nuestra actuación. La corrección de dichos errores debe constituir, pues, el objetivo central de nuestra renovación.

A mi juicio, la renovación no debe suponer un replanteamiento radical del proyecto definido en los anteriores congresos. No debemos hacernos ni los más nacionalistas, ni más de izquierdas, ni aparecer como menos comprometidos con el proyecto de progreso para España que lidera el PSOE con Felipe González a la cabeza. Debemos más bien reflexionar sobre la eficacia de nuestra acción política y sobre nuestra capacidad de poner en práctica lo que aprobamos en nuestros congresos.

Partimos de la base de que en Cataluña una mayoría de ciudadanos se sientes progresistas y apoyan un proceso de modernización basado en la justicia y la solidaridad. Ciudadanos que confían en la política democrática para corregir las desigualdades sociales, los desequilibrios territoriales y el deterioro del medio ambiente causados por el libre desarrollo de las fuerzas del mercado. Personas que quieren que el interés público prevalezca sobre el interés privado, que el pleno desarrollo individual lleve aparejada una responsabilidad cívica con respecto a la colectividad, personas que defienden el Estado del bienestar. Una mayoría de ciudadanos que defienden con orgullo la identidad nacional de Cataluña, en su pluralidad social, cultural y lingüística. Una mayoría de catalanes comprometidos también con el progreso de toda España que tiene su horizonte en la Unión Europea.

Éste es nuestro electorado y a él debemos dirigir nuestros esfuerzos y nuestros mensajes. Y para movilizarlo debemos desarrollar en plenitud nuestro proyecto político. Un proyecto progresista, de amplia base popular, catalanista y federalista, comprometido con la transformación de Cataluña y España en un sentido de modernización, reforma social, solidaridad y europeísmo.

Por ello, nuestro reto fundamental es el de movilizar, también en unas elecciones autonómicas, a todos cuántos nos votan en otro tipo de elecciones, en el bien entendido que esta prioridad política y organizativa debe ir acompañada también por un esfuerzo de ampliación de nuestro espacio político hacia las nuevas sensibilidades sociales, en especial hacia los sectores feministas, juveniles y ecologistas, deseosos de construir una sociedad más humana, más justa y más solidaria; hacia el catalanismo liberal y de centro, y hacia la izquierda social y sindical.

La renovación del PSC requiere, pues, trabajar más y mejor, coordinar adecuadamente nuestra tareas, que se desarrollan en ámbitos diversos, ofrecer un proyecto, un equipo dirigente y una imagen capaces de dinamizar al partidario en esta nueva etapa, de movilizar eficazmente a nuestro electorado y de ampliar nuestro espacio de influencia política, social y cultural.

Nuestra renovación requiere aprovechar mejor nuestra importante labor municipal, nuestra relevante presencia sindical y asociativa, y nuestra aportación fundamental al Gobierno de España. Y nuestra prioridad es desarrollar una labor de oposición decidida y global, de alternativa real y potente, que, poniendo de manifiesto las limitaciones, errores y ausencias del Gobierno de CiU, no impida la búsqueda de los acuerdos institucionales de ámbito estatal, nacional y local que se estimen necesarios para resolver los problemas reales del país y hacer avanzar así nuestros planteamientos.

La renovación del PSC, aparte de las reformas organizativas ya esbozadas, debe suponer una mejora de nuestra imagen como partido, impulsando una conexión más estrecha con la sociedad, que se verá reforzada si nuestro lenguaje y nuestros centros de interés y preocupación coinciden con los de nuestros electores, con los de la mayoría.

Para ello es necesario renovar a fondo nuestra dirección, promover que se incorporen a ella más mujeres y más jóvenes, aprovechar mejor las capacidades de todos, utilizando los criterios de vida personal, liderazgo social y representatividad territorial, sindical y sectorial.

Miquel Iceta
Miembro de la Comisión Ejecutiva del Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC-PSOE)