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La herencia de Kohl

La herencia de Kohl
La Vanguardia (06/10/98)

Los proyectos liberal-conservadores no pueden responder a los interrogantes del nuevo siglo
Una mayoría de alemanes ha encontrado su “nuevo centro” en Gerhard Schröder y el SPD. La era Kohl ha acabado porque no fue capaz de controlar el paro (4 millones de personas), porque la promesa del paraíso a los alemanes del Este en el proceso de unificación alemana se ha frustrado, porque se alejaba progresivamente de los problemas concretos de la gente, y porque Kohl llevaba ya 16 años como Canciller.

Schröder ha ganado al aparecer como una alternativa clara al desgaste de Kohl, por su programa de innovación y justicia social y por su prioridad en el empleo, especialmente el empleo juvenil. La victoria de Schröder se enmarca en el ascenso de la socialdemocracia en Europa. Trece de los quince países de la Unión Europea tienen gobiernos con participación destacada de los partidos socialistas, socialdemócratas o laboristas. Parece lógico que los proyectos políticos capaces de dar más seguridad frente a los riesgos de la globalización económica tengan mayor atractivo que los que otorgan al libre mercado la última palabra en todo.

La búsqueda del centro se produce con mayor facilidad cuando se proviene de la izquierda. En este sentido cabe destacar que el “nuevo centro” de Schröder no ha necesitado cambiar de siglas ni de partido. El SPD ha sido capaz de dar nuevas respuestas a los nuevos problemas. Y debe subrayarse también el reparto modélico de papeles entre Schröder y Lafontaine, con una dirección del partido puesta al servicio del candidato y de su campaña.

De estas elecciones pueden extraerse dos conclusiones para Cataluña y España. La primera es que los dieciocho años de presidencia de Jordi Pujol juegan a favor del cambio. A ello se añade la desorientación actual de Pujol (Constitución, sí; autodeterminación, también) y su progresivo alejamiento de las preocupaciones concretas de los ciudadanos. La segunda es que Aznar se queda solo en Europa porque los proyectos s no pueden dar respuesta a los interrogantes del nuevo siglo.

Tres breves comentarios adicionales. El primero: por más que se afirme que la política de Schröder no va a variar mucho en referencia a la de Kohl, sí cabe esperar una mayor atención a los problemas del Este de Alemania y a los países del centro y este de Europa. El segundo: en Alemania se toman muy en serio el papel de los partidos como vertebradores del sistema y ello comporta una financiación pública bastante más generosa que la nuestra. El tercero: podríamos aprender mucho del sistema federal alemán y de su sistema electoral. ¿No saldríamos ganando con un Senado que reuniese a los representantes de los gobiernos o de los parlamentos de las comunidades autónomas? ¿No es mejor un sistema que combina la elección directa de diputados con la proporcionalidad, que el basado sólo en listas cerradas y bloqueadas? Merece la pena que reflexionemos sobre ello.

MIQUEL ICETA i LLORENS, diputado socialista al Congreso por Barcelona