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    El mes de setembre de l'any 1977 començava la meva militància política. Aquesta pàgina recull els articles i intervencions públiques que he anat fent al llarg dels anys.
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De la sorpresa al vértigo

De la sorpresa al vértigo
La Vanguardia (14/11/04)

Cuando recuerdo la noche electoral del 16 de noviembre del año pasado siento aún un ligero estremecimiento, causado entonces por una mezcla de sorpresa y vértigo. Lo cierto es que, en mi condición de Director de Campaña, dicha sensación empezó a embargarme hacia el mediodía cuando empecé a conocer las estimaciones apuntadas por las encuestas realizadas a pie de urna que señalaban que se podía producir un descenso en diputados del PSC similar al que pronosticaban para CiU. A lo largo del día esa sensación fue confirmándose, junto a la evidencia del crecimiento espectacular de ERC, uno no menos notable de ICV-EUiA, y unos buenos resultados del Partido Popular.

Me resultó difícil disimular mi inquietud en el almuerzo que compartí con todo el equipo de campaña y lo cierto es que, contrariamente a lo que había sucedido en otras ocasiones, reduje considerablemente la sobremesa. El transcurrir de la tarde se me hizo eterno. A las seis me puse escribir los borradores de la primera declaración pública y, de acuerdo con Pepe Zaragoza, avisamos a Montilla de la eventualidad de un resultado distinto al esperado. Lo mismo hice con Ernest para que, cuando lo estimase oportuno, trasladase el aviso a Pasqual.

Redacté como pude la primera intervención de la noche, la que se produce a las ocho y cinco, tras el conocimiento de los pronósticos de los sondeos a pie de urna, que resultaba en este caso bastante más delicada que de costumbre. Hacia las siete, la comenté con Isidre Molas, Joan Marcet, Enric Casas y algún otro, sometiéndola después al criterio de Montilla y Pasqual. Intentando dar muestras de tranquilidad, subrayábamos –como así sucedió- nuestra victoria como primer partido de Catalunya y empezamos a prepararnos y a preparar a la gente para una noche que iba a ser larga.

Cuando los pronósticos se fueron convirtiendo en resultados quedé admirado de la serenidad de Pasqual y de la firmeza de Montilla. Resumíamos el panorama de la siguiente manera: la derecha retrocede (la suma CiU+PP pasaba de 68 a 61 escaños), la izquierda avanza (la suma PSC+ERC+ICVEA pasaba de 67 a 74 escaños), y sólo una mayoría catalanista y de izquierdas garantiza el cambio.

Desde las diez de la noche se empezaron a activar los contactos con ERC y con Iniciativa, mientras éstos se mostraban dispuestos a formar una nueva mayoría de gobierno, en Esquerra, aún instalada en la equidistancia, no se advertía movimiento alguno. Las declaraciones de Carod subrayando la necesidad de pasar página y de mucha transparencia tras años de irregularidades (“mans netes”), nos dieron los ánimos que necesitábamos.

A altas horas de la noche abandonaba la sede central del PSC en la calle Nicaragua, después de habernos juramentado con los Pepes (Montilla y Zaragoza) y los Antonios (Balmón y Poveda) que el único acuerdo posible era el de izquierdas y que nos dejaríamos la piel para alcanzarlo. Como así sucedió semanas después. A la mañana siguiente recibí un mensaje muy alentador de Puigcercós. Aún hoy pienso que sin él y sin Montilla no hubiese sido posible. Y sin el talante, bendito talante de Zapatero, tampoco.