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Tras la tempestad

Tras la tempestad
ABC (24/03/05)

El origen de la reciente tempestad política catalana fue el debate sobre el hundimiento del túnel de maniobras del Metro en el Carmelo en el que destacó la gran agresividad de los representantes de CiU (Felip Puig y Artur Mas, que provocó la réplica del President). Nadie entendía su enorme crispación, máxime teniendo en cuenta que fue precisamente el gobierno de CiU el que aprobó el proyecto, el método constructivo, las medidas de control de seguridad de la obra y un procedimiento de modificaciones sobre la marcha que se convalidaban a pelota pasada. El President encontró el motivo en el editorial de un diario de Barcelona publicado aquel mismo día: “el 3%”. Artur Mas reaccionó con virulencia diciendo que se estaba “enviando la legislatura a hacer puñetas”. El President retiró sus palabras y Mas se lo agradeció diciendo “esta rectificación no le humilla”.

A partir de aquí se sucedieron las declaraciones y contradeclaraciones, la polémica subió de tono, CiU presentó una querella contra el President y el PP, más tarde, presentó su moción de censura. Finalmente, la querella fue retirada y la moción de censura no se sometió a votación.
CiU retiró la querella consciente de que estaba condenada a la inadmisión o a un rápido archivo. Por tanto, no responde a un inexistente pacto PSC-CiU. Aún no entiendo cómo cometieron un error tan grave como el de presentar una querella contra el President de la Generalitat a cusa de una expresión utilizada en un debate parlamentario y retirada de inmediato a instancia del líder de CiU.

La moción de censura no se puso a votación sencillamente para evitar una sonora derrota (15 votos a favor y 120 en contra). Del debate de la moción caben destacar algunas cuestiones. Por ejemplo, el intento de Piqué de dar lecciones sobre cómo abordar las situaciones de crisis, olvidando la experiencia del PP en el hundimiento del Prestige o en el accidente del Yacolev-42. O de dar lecciones sobre cómo hay que hacer las obras públicas, el mismo día que se conocía el informe sobre las obras del AVE Madrid-Lleida, que nunca se acercará a la velocidad máxima prevista. O de dar lecciones sobre transparencia, olvidando que el PP evitó con sus votos la creación de doce Comisiones de Investigación, entre ellas la referida a presuntos cobros irregulares de cargos públicos y de partidos políticos relacionados con el caso Torras-KIO. Olvidando sonadas declaraciones de compañeros suyos de partido que decían que estaban en política para enriquecerse o que todos los partidos habían pasado el platillo (en referencia al apoyo económico por parte de empresas). También fue sorprendente que Piqué calificase de larguísimos e insoportables los 23 años de gobierno de CiU olvidando el apoyo prestado por el PP a lo largo de los últimos ocho años de esos “larguísimos e insoportables” veintitrés.

Pero si algo abundaba en el discurso de Piqué fue el menosprecio de la política. Es como si un médico abominase de la medicina; yo no me pondría nunca en sus manos, por si acaso… No creo que presentar una moción de censura y retirarla antes de ponerla a votación sea precisamente una buena manera de recuperar el prestigio de la política. Ni tampoco llenarse la boca de preocupación por los vecinos del Carmelo y olvidarse de ellos en el debate.

Mientras Piqué denuncia un pacto de silencio CiU-PSC, Mas denuncia un pacto PSC-PP con la connivencia de ERC para marginar a CiU. Parece un juego de disparates: no existe pacto alguno. Lo que debemos hacer es que la Comisión de Investigación dé garantías suficientes a los ciudadanos sobre la seguridad de las obras públicas y sobre la transparencia de los procedimientos de adjudicación. Las medidas tomadas por el gobierno (reforma de la Ley de la Sindicatura de Cuentas, creación de la oficina anti-fraude y Ley de incompatibilidades de los altos cargos) también contribuirán tranquilizar a la ciudadanía. La tarea de la Fiscalía deberá servir para esclarecer cuánta verdad había tras el clamor del 3%. Los partidos deberían acabar con las donaciones anónimas para su financiación. Y deberían hacerlo demostrando que éste no es un nuevo ámbito de pugna partidista sino un esfuerzo real de transparencia.

Miquel Iceta Llorens
Viceprimer Secretario y Portavoz del PSC