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Catalanismo hoy

CATALANISMO HOY
ABC, 12.07.07

El debate sobre el catalanismo ha estado siempre presente en la política catalana desde hace más de un siglo. En mi opinión, el catalanismo es un sentimiento difuso y transversal, de aprecio por la tierra, la cultura, la historia y la lengua catalanas, es la convicción de que desde el autogobierno de Catalunya podemos construir una sociedad próspera y avanzada, libre, segura, justa y solidaria, un lugar en el que los ciudadanos y ciudadanas de Catalunya puedan desarrollar en plenitud sus proyectos de vida e intentar ser felices.

Este sentimiento y esta convicción son compartidos por muchas fuerzas políticas, desde perspectivas muy diferentes: el autonomismo, el federalismo, el soberanismo o el independentismo. Ninguna de estas perspectivas puede negar a las demás su carácter catalanista. Para ser catalanista ni siquiera es necesario afirmar que Catalunya es una nación ni, menos aún, pensar que la plenitud de Catalunya sólo puede alcanzarse a través de la independencia.

Uno de los méritos del catalanismo ha sido históricamente su carácter integrador, su capacidad de convertir en catalanistas a gentes no nacidas en Catalunya. Esta dimensión será aún más importante en el futuro. El catalanismo sólo puede prevalecer si es capaz de «fabricar catalanistas». Y eso no se consigue ni por la vía de la imposición ni de la exclusión. La gente apreciará el autogobierno si éste va aparejado al buen gobierno. Del mismo modo, hay que convencer a todo el mundo de la imperiosa necesidad de fomentar el conocimiento y la difusión de nuestra lengua, frente al absurdo de obligar a nadie a usarla. Si el catalán aparece como mera obligación administrativa, desaparecerá. Si es un instrumento de comunicación útil i prestigiado, prevalecerá. Si el autogobierno es visto como garantía de progreso, todo el mundo lo defenderá; si aparece estrictamente como el campo de batalla para establecer quién es más catalanista, se convertirá en algo estéril i inoperante.

El catalanismo ha de tener claras sus prioridades Catalunya hacia dentro y Catalunya hacia fuera, transformando España y participando activamente en la construcción europea. Su fuerza reside en la capacidad de unir y movilizar; su debilidad está en la división y el enfrentamiento. Y si se hunde en el tarro de las esencias acabará siendo irrelevante.

Progreso económico, justicia social, equilibrio territorial, respeto al medio ambiente, solidaridad deben ser los objetivos del catalanismo del siglo XXI. Sólo así renovará su vigencia y su vigor. Sólo así servirá a Cataluña y, lo que es más importante, a quienes viven en ella.

Miquel Iceta
Viceprimer secretario del PSC