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    El mes de setembre de l'any 1977 començava la meva militància política. Aquesta pàgina recull els articles i intervencions públiques que he anat fent al llarg dels anys.
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Optimisme i seny

OPTIMISMO Y SENSATEZ
ABC, 2.07.09

Dos incógnitas marcan el final de curso político catalán: la negociación sobre el nuevo sistema de financiación y la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut. Un acuerdo y una sentencia que deberían haber llegado ya hace mucho.

Mi impresión es que ambas cuestiones se resolverán de forma favorable a los intereses de la ciudadanía de Cataluña y de su autogobierno. Por un lado, se alcanzará un acuerdo sobre el nuevo sistema de financiación que cumplirá el Estatuto, supondrá una mejora significativa de los ingresos de la Generalitat y acabará con el injusto sistema acordado entre CiU y PP el año 2001. Por otro lado, el Tribunal Constitucional avalará la constitucionalidad del Estatuto, abriendo de par en par las puertas para su desarrollo a través del diálogo, el acuerdo y una intepretación leal del pacto constitucional de 1978 y del nuevo pacto estatutario de 2006.

Ciertamente mi convicción no se ha visto aún verificada por los hechos y es, por tanto, discutible. Tan legítima, por cierto, como la de los agoreros del desastre que profetizan de forma permanente todo tipo de catàstrofes que dejarían en nada el autogobierno de Cataluña. De poco suele servir recordarles que el catalanismo ha obtenido grandes victorias en los últimos treinta años: nuestro país goza hoy del más alto nivel de autogobierno de los últimos tres siglos, ha garantizado la unidad civil y la pervivencia de la lengua y la cultura catalanas, y ha contribuido decisivamente a la modernización de España. Si el catalanismo debe renovarse es a causa de su éxito, no de su fracaso.

Pero también es legítimo preguntarse sobre cuál debiera ser la reacción de los partidos y las instituciones catalanas si mis buenos augurios no se verificasen en la práctica. Creo que, en ese caso, convendría aplicar criterios de sensatez que a veces faltaron a lo largo del proceso estatutario, criterios exigibles siempre a los responsables políticos y más en situaciones difíciles. No creo que exista mayor irresponsabilidad política que la de conducir a la ciudadanía a un callejón sin salida disfrazándolo de atajo.

Pase lo que pase, convendría tener claros los objetivos a alcanzar, que estuviese bien definido el liderazgo del proceso, la máxima unidad posible entre las fuerzas políticas catalanas, que los objetivos fijados fuesen ampliamente compartidos por la sociedad catalana, que no introdujesen ni división ni crispación innecesarias entre la ciudadanía, que la sociedad civil se implicase activamente en su consecución, también sería conveniente haber calculado bien las fuerzas disponibles y las resistencias a vencer, y contar con las necesarias complicidades en el resto de España. Sólo así, con seny, puede vencerse cualquier obstáculo.