• Arxiu personal

    El mes de setembre de l'any 1977 començava la meva militància política. Aquesta pàgina recull els articles i intervencions públiques que he anat fent al llarg dels anys.
  • Correu electrònic

  • Xarxes socials

  • TRADUCTOR

  • Arxius

  • e-books gratuïts

  • La família socialista

Encara hi som a temps

AÚN ESTAMOS A TIEMPO
EL SIGLO, 23.04.12

No recuerdo un ejemplo de gobernante que tras un incontestable triunfo en las urnas haya dilapidado tanto su capital en tan poco tiempo como Mariano Rajoy. Ciertamente la situación económica es muy delicada y eso justifica en parte la imagen desnortada del gobierno, pero ni siquiera puedo imaginar qué se estaría diciendo hoy si el presidente fuese todavía José Luis Rodríguez Zapatero. Creo que fue el hoy ministro Luis de Guindos quien aventuró que la crisis económica se llevaría por delante al anterior gobierno y también al que fuera a sustituirle. Seguro que no pensó que todo iba a ir tan rápido.

Hay que recordar que quienes hoy gobiernan España negaron el pan y la sal al gobierno anterior que, con sus reformas, evitó la intervención que hoy vuelve a planear sobre nosotros. Recuerdo las barbaridades que dijeron acerca de la reforma de la edad de jubilación, o del recorte salarial a los funcionarios. No olvido tampoco que el PP alcanzó la victoria asegurando que con Mariano Rajoy nuestro país recobraría inmediatamente la confianza de los mercados. Si la situación no fuese tan grave podríamos reírnos de ellos sin parar.

Han bastado 100 días para que Mariano Rajoy rompiera sus principales promesas: ha subido los impuestos, abaratado el despido y anunciado recortes en sanidad y educación, precisamente aquello que se comprometió a no tocar. Y la confianza no sólo no ha vuelto sino que se ha desplomado. Aún está muy reciente el público gesto de desafío al directorio europeo sobre la reducción del déficit que se había comprometido a mantener pero que, felizmente en este caso, replantea. Con insensibilidad extrema, el Gobierno anuncia y practica recortes sin cuento y, a pesar de ello, o quizá precisamente por ello, nadie cree en sus cuentas. Su errática política fiscal acentuará las desigualdades llegando a la cumbre de la injusticia con una infame amnistía fiscal. Con la bolsa cayendo y la prima de riesgo desbocada, sonroja pero no extraña que el presidente Rajoy se escabulla ante los medios como lo hizo en el Senado. Roto el diálogo social y traicionado el acuerdo que posibilitó la reciente reforma constitucional, aumenta su aislamiento interno y su posición se debilita. Una debilidad tan grande que favorece que gobiernos hasta ayer amigos osen nacionalizar empresas filiales de matriz española.

La soledad de Rajoy puede verse pronto subrayada por una huida hacia adelante de Convergència i Unió que atrapada por sus acuerdos en Cataluña con el PP y por la fascinación que siente por las medidas de ajuste radical, ve como el gobierno de España le priva de margen de maniobra con una reforma laboral que no sólo atenta contra los derechos de los trabajadores tan arduamente conseguidos tras decenios de lucha, sino que erosiona las competencias autonómicas; con una ley de estabilidad presupuestaria que acaba convirtiendo el autogobierno en papel mojado; con una amenaza constante de recentralización alimentada por el intento de atribuir toda la responsabilidad del déficit a las Comunidades Autónomas; con la evidencia de que el gobierno de España piensa incumplir con los compromisos inversores adquiridos y las previsiones estatutarias.

Para más inri, el gobierno de CiU, aplicando también una política de recortes sin tino y renunciando a repartir equitativamente los costes de la crisis a través de la política de ingresos fiscales, se ha desviado tanto del déficit previsto como el gobierno tripartito al que acusaban de manirroto e incapaz. Seguramente por eso CiU parece estar preparando un cambio de rumbo de la mano de ERC a partir de la propuesta de pseudoconcierto económico. Todo menos aceptar los errores en su enfoque estratégico y de su gestión concreta, aunque ello suponga una operación irresponsable que implica romper tantas cosas. Parecen pensar que así o bien conseguirán más dinero o bien agrandarán la brecha entre Cataluña y el resto de España, alimentando el soberanismo y preparando el “Estado propio” que su Congreso situó en el centro de su proyecto político. O las dos cosas.

¿Queda espacio para el sentido común? ¿Se atreverá Rajoy a reconocer sus errores y aceptar la mano tendida que le ofrece Alfredo Pérez Rubalcaba para entre otras cosas forzar un nuevo rumbo europeo con François Hollande? ¿Sabrá Mas rectificar a tiempo y encontrar junto al PSC de Pere Navarro un rumbo sensato de ajuste equitativo, de reivindicación firme ante el gobierno de España y de pacto fiscal federal? Convendría aclarar pronto el panorama por el bien de todos.