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    El mes de setembre de l'any 1977 començava la meva militància política. Aquesta pàgina recull els articles i intervencions públiques que he anat fent al llarg dels anys.
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La veritable intenció d’Artur Mas

LA VERDADERA INTENCIÓN DE ARTUR MAS
EL SIGLO, 22.101.12

No pretendo desdeñar las razones profundas del malestar catalán del que los presidentes Maragall y Montilla habían advertido sin éxito hace ya mucho tiempo. Pero sería un error pensar que el giro estratégico de CiU responde tan sólo a ese evidente malestar. No puede caber duda alguna de que la decisión de Artur Mas de adelantar las elecciones tiene mucho más que ver con razones de conveniencia partidista que con cualquier otra consideración. ¿Tenía sentido para Mas prolongar la vida de un gobierno que ha fracasado estrepitosamente? No. ¿Había algún motivo para pensar que la crisis económica y su duro impacto social iban a atenuarse en los próximos dos años? Lamentablemente, no. Esa es la principal razón de la convocatoria anticipada de las elecciones en Catalunya.

Sólo así se explica la perentoria reivindicación de concierto económico en una única cita en La Moncloa, condenada de antemano al fracaso en un momento en que la situación financiera de España no permite mucho más que el pago de los intereses de la deuda. Mientras el president Mas decía que iba a Madrid, en busca de la llave de la caja, lo que de verdad quería era la llave para convocar las elecciones. Y Rajoy se la brindó sin pestañear, sin ni siquiera amagar con una negociación que en todo caso deberá producirse el año que viene, cuando venza el acuerdo de financiación 2009-2013. Para eso sirvió la reunión monclovita, para escenificar un desacuerdo cantado que iba a justificar un adelanto electoral del que CiU pretende sacar partido (y nunca mejor dicho).

Artur Mas ha fracasado rotundamente en los tres objetivos que se fijó para esta legislatura: reactivar la economía (incluso se comprometió a reducir el paro a la mitad), defender las políticas sociales (objeto de recortes que han afectado significativamente a la sanidad y la educación públicas) y obtener el pacto fiscal (con el éxito antes  escrito). Hoy Catalunya soporta más paro, más recortes y más deuda que cuando Artur Mas llegó a la presidencia de la Generalitat. De lo que se trata ahora es de que nadie le pida cuentas por ello.

Las cifras son contundentes. Mientras la Encuesta sobre Población Activa del cuarto trimestre de 2010 señalaba que el paro en Catalunya afectaba a 686.600 personas (el 17,98 % de la población activa), en el segundo trimestre del 2012 el paro  era de 821.600 personas (el 21,95 % de la población activa). En el mismo período de tiempo las personas ocupadas habían descendido en 212.700, la tasa de paro juvenil había pasado del 39,72 % al 51,59 %, la tasa de parados de más de 55 años había pasado del 12,91 % al 15,21 % y la afiliación a la Seguridad Social había pasado de 3.086.600 personas en diciembre de 2010 a 2.955.600 en agosto de 2012. En los años de gestión de Artur Mas el paro ha crecido en 250 personas cada día; en 18 meses se han destruido 151.949 empresas. Sé perfectamente que no se puede atribuir al gobierno toda la responsabilidad por ello, pero alguna sí debe tener.

El impacto de los recortes sociales, éstos sí responsabilidad única del gobierno, ha sido tremendo. Baste un solo dato: en un año (diciembre 2010 a diciembre 2011) las listas de espera quirúrgicas aumentaron en un 42 % (de 56.670 personas a 80.540). Tampoco se necesitan muchas cifras para demostrar el incremento de la deuda de la Generalitat, que alcanzaba 40.663 millones de euros en diciembre de 2010, mientras en diciembre de 2011 ya llegaba a los 48.146 millones de euros. Y ni siquiera los graves recortes sociales y el mayor endeudamiento aconsejaron a CiU dejar para mejor ocasión su promesa de rebajar los impuestos a los sectores más pudientes, como se puso en evidencia con la eliminación de lo poco que quedaba ya del Impuesto de Sucesiones. De lo que ahora se trata es de que se hable de cualquier cosa menos de todo esto.

Al convertir unas elecciones al Parlament de Catalunya en un plebiscito sobre la independencia, se pretende impedir que se juzgue la pésima gestión de CiU, eliminar cualquier referencia a cómo salir de la crisis y a la propia cuestión social. Al parecer no importa que el 29,5 % de la población catalana (2.224.800 personas) esté en situación de exclusión social y en riesgo de pobreza. De lo que se trata es de minimizar la cuestión sobre la orientación ideológica del futuro gobierno, que no importe si será de izquierdas o de derechas, convirtiendo en lo único importante el tamaño de la bandera que enarbole. Ésa es la verdadera intención del viraje estratégico de Artur Mas.