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    El mes de setembre de l'any 1977 començava la meva militància política. Aquesta pàgina recull els articles i intervencions públiques que he anat fent al llarg dels anys.
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Lliçons del 25 de novembre

LECCIONES DEL 25 DE NOVIEMBRE
EL SIGLO, 3.12.12

Siempre he desconfiado de quienes dicen hablar en nombre de un pueblo. Ni Cataluña piensa, ni España proclama, ni Asturias defiende, ni Andalucía exige. Lo hacen en todo caso sus instituciones. Quienes de verdad aman a su país no pretenden apropiárselo o hablar en su nombre. En cambio, quienes se escudan en la bandera suelen esconder intereses no siempre legítimos. Por eso celebro la desconfianza con que muchos ciudadanos han recibido el mensaje profético del líder carismático que se presentaba a las elecciones como la encarnación de la voluntad de un pueblo. La operación de convertir las elecciones en un plebiscito personal ha fracasado estrepitosamente al topar con una realidad tozuda: Cataluña es plural por más que algunos se empeñen en negarlo.

La jugada maestra de Artur Mas nos deja un país más dividido al tiempo que ha debilitado a su propio partido. ¿Seguirá prisionero de su fracasada estrategia y acelerará aún más su huida hacia adelante o será capaz de rectificar y volver al sentido común y la templanza que caracterizaron a CiU en los años ochenta y noventa?

Tras las elecciones tenemos un Parlament más polarizado y más fragmentado. Pero los ciudadanos no quieren bronca política, sino soluciones a los problemas. Los socialistas, aun disminuidos en nuestra representación, seguiremos trabajando para resolver problemas y no para agravarlos. Nos centraremos, pues, en dar respuesta al paro creciente, a las dificultades de muchas familias para llegar a fin de mes y hacer frente a sus deudas, a los efectos de los recortes indiscriminados en la calidad de los servicios públicos, a la falta de horizonte para los más jóvenes, y al esfuerzo que se pide a los más mayores para que con sus exiguas pensiones cubran las carencias causadas por el desempleo en tantos hogares.

¿Conseguirá alguien convencer a Artur Mas de que no es el momento de buscar enfrentamientos con el Estado, sino de negociar de buena fe para resolver los problemas concretos del encaje entre Cataluña y el resto de España, para reactivar la economía, crear empleo y defender el Estado del Bienestar? Si es así, podrán corregirse en parte los estragos creados por una estrategia fatalmente equivocada. Si no es así, problemas aún mayores aquejarán a la sociedad catalana y CiU será la única responsable de ellos.

Pero la sanción ciudadana al disparate de Artur Mas no puede ni debe ocultar el mal resultado electoral obtenido por los socialistas catalanes: el peor de nuestra historia. Nuestra propuesta de justicia social y de pacto federal no ha podido frente al empuje de la polarización Cataluña-España impuesta por los bloques CiU-ERC y PP-Ciudadanos. Pero nuestros problemas vienen de antiguo. Nuestro proyecto no resulta ya atractivo para muchos sectores a los que aspiramos a representar. A riesgo de simplificar, hemos perdido apoyos entre tres sectores fundamentales: los trabajadores, decepcionados por nuestro fracaso frente a la crisis y por la percepción de que no hemos sido lo bastante coherentes con nuestros valores socialistas; las clases medias urbanas, los sectores más dinámicos y emprendedores (el resultado obtenido en Barcelona ciudad es especialmente sintomático), que no nos sienten ni cercanos ni útiles; y entre los jóvenes, que han encontrado en propuestas políticas más utópicas las respuestas que no hemos sabido darles.

Ciertamente, nuestros problemas no son ajenos a los que sufre el PSOE y el conjunto de la izquierda europea, que no ha sido capaz de afirmar la vigencia de su proyecto respondiendo a tres grandes desafíos: la globalización económica, el egoísmo individual y el repliegue comunitario. Son aspectos que generan miedo, el caldo de cultivo preferido por los populismos demagógicos e identitarios que estimulan el conservadurismo y la resignación frente a la ley de la selva dictada por los mercados.

Estos problemas tienen en Cataluña características específicas. El Congreso del PSC celebrado hace casi un año señaló líneas de actuación que apenas han sido esbozadas a causa de la anticipación electoral. Convendrá retomar ese esfuerzo en una verdadera tarea de reconstrucción del proyecto político del socialismo catalán, un proyecto socialdemócrata, catalanista, federalista y europeísta. Un proyecto que ni está ni debe aparecer como supeditado a otros. Esa reconstrucción pasa por renovar nuestras ideas, innovar nuestra forma de hacer política, abrir nuestro partido, creciendo hacia dentro y hacia fuera, y reconectar con la sociedad catalana.