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    El mes de setembre de l'any 1977 començava la meva militància política. Aquesta pàgina recull els articles i intervencions públiques que he anat fent al llarg dels anys.
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Entrevista a la revista Tiempo de hoy

LÍDER DE LOS SOCIALISTAS CATALANES. En pleno proceso soberanista, con las posiciones cada vez más enconadas, Iceta sigue defendiendo el diálogo. Cree que cuando se acabe el choque de trenes seguirá quedando solo una salida: la negociación. Espera que entonces empiecen a llegar las propuestas. Los socialistas, recuerda, hace tiempo que las presentaron.

“No hay solución en Cataluña que no pase por una votación”

MIQUEL ICETA

TIEMPO DE HOY, 7.11.14
LUIS CALVO / FOTO: JORDI PARRA

MIQUEL ICETA
La última bala del PSC

Miquel Iceta (Barcelona, 1960) ha sido siempre un hombre del partido. Lo es desde que se afilió siendo casi un niño a las Juventudes Socialistas de Cataluña y, más tarde, ya como militante. Concejal con solo 27 años, ha encadenado multitud de puestos en la política nacional y autonómica. Fue director de Análisis del Gabinete de la Presidencia del Gobierno con Narcís Serra y luego diputado en el Congreso y el Parlament. Dicen que se mueve como pez en el agua en labores orgánicas. No en vano, Iceta ha dedicado buena parte de su tiempo a los entresijos del PSC, el mismo partido que ahora trata de salvar. Accedió al cargo de primer secretario tras la debacle de las europeas y la renuncias de su antecesor, Pere Navarro. De su labor dependerá que el partido no se diluya en la guerra entre constitucionalistas y soberanistas. Lector voraz pese a la falta de tiempo libre, está volcado ahora sobre Cataluña y las demás Españas de Santiago Muñoz Machado.

¿Comparte la suspensión del Tribunal Constitucional?

Consideré un error la impugnación planteada por el Gobierno pero una decisión del Tribunal Constitucional debe ser acatada por todos.

¿Qué opina de que la Generalitat mantenga pese a todo la convocatoria?

Es otro error, tras la decisión del Constitucional la Administración debe abstenerse de impulsar el proceso de participación suspendido.

¿Qué consecuencias va a tener este acto de desobediencia?

Veremos si el Govern se empeña en desconocer las reglas del Estado de Derecho. No es a lo que Artur Mas se había comprometido. Van ya dos suspensiones consecutivas.

¿Cómo se para este tira y afloja?

Es que estamos hablando solo de cumplimiento de la ley, no de soluciones. El problema va a seguir ahí después del 9 de noviembre, pase lo que pase ese día. Nosotros emplazamos a los dos Gobiernos a que dialoguen y propongan sus soluciones. Hasta ahora solo los socialistas hemos dicho que creemos que el camino es una reforma constitucional y estamos de acuerdo en qué debería contener. Pero los demás solo nos dicen que están muy enfadados y poco más. El Gobierno de España está obligado a decir algo más que “que se cumpla la ley”. Eso es lógico y todos los que estamos dentro del Estado de Derecho lo aceptamos. Pero, ¿cómo vamos a resolver el problema? ¿Qué propone el PP? Yo aún no he oído nada.

Ha dicho que la impugnación era un error. ¿Por qué?

Lo creo yo y lo creía Rajoy hasta hace poco. Si no recuerdo, mal dijo que el cambio de propuesta era una excelente noticia. No sé por qué ha cambiado de opinión. En cualquier caso, creo que podía servir como camino para la movilización de los del sí-sí. No veo que tenga mucho sentido impugnar una movilización.

¿Se votará el domingo aunque sea sin las garantías?

Creo que desde el voluntariado y las organizaciones cívicas se va a mantener la convocatoria, que tendrá más de movilización que de otra cosa.

Pero habrá un proceso participativo mediante papeletas. ¿No es lo mismo?

Eso es otra cosa. Nos estamos quedando en los juegos de palabras. Para mí una votación democrática es una que tiene garantías, en la que todo el mundo haya sido llamado a las urnas, donde hay una autoridad electoral independiente, unos interventores, un proceso que permite impugnar, una campaña electoral en la que hay espacio para las distintas opciones… Este no lo es. Por lo tanto, me resisto a llamarlo votación. Es una movilización que acaba en un simulacro de votación. Si la pregunta es si habrá movilización, yo estoy convencido. En una forma u otra se producirá. Si al final no hubiera papeletas o colegios, probablemente habrá una convocatoria multitudinaria de gente manifestándose. Lo que hay que ver es si el Gobierno de España está en el fondo contribuyendo al éxito de esa movilización. Aunque piensa que la está obstaculizando, igual lo que hace es alimentarla.

¿Cree que los militantes del PSC querían votar el domingo?

Yo creo que no. Es que nosotros no hemos aceptado nunca ni la pregunta. Una doble pregunta en que la primera no es clara y la segunda depende de la primera… no podemos aceptarlo. Lo que sí hay es mucha gente del PSC que le gustaría votar. Ven que no hay solución del encaje de Cataluña en el resto de España que no pase por una votación. Y eso yo lo comparto. Pero debe ser una votación legal y acordada. Y espero que pueda ser sobre una propuesta de acuerdo entre Cataluña y el resto de España, que para mí es una reforma de la Constitución.

¿Sobrevive en el PSC una corriente soberanista?

Sí, pero es normal. Si tú propones soluciones para el acuerdo y, de repente, un día llegas a la conclusión de que el acuerdo no es posible, ¿qué haces? Yo entiendo que haya gente que diga: “A mí me parece muy bien lo que propones, pero no lo veo posible y tengo que elegir. Y en estas condiciones no quiero seguir en España”.

¿Qué pasará el día 10? ¿Se ha acabado el espacio para la política?

Seguirá habiendo política, pero es verdad que en la política catalana puede provocar una cierta aceleración de los tiempos y desembocar en una convocatoria anticipada de elecciones. A partir de ahí volverá a tocar negociar. Un problema de estas características solo se puede arreglar a través del diálogo y de la negociación. Y si sabemos que ese es el final, ¿por qué no hacerlo ya?

¿Hay espacio para un pacto de estabilidad entre PSC y CiU?

Es muy difícil, porque Mas tiene muy complicado salir de la lógica en la que se ha metido. Nosotros estamos proponiendo algo que él podría compartir pero que ahora no está en condiciones de aceptar. Hasta el domingo es muy difícil que algo se mueva. A partir del 9 se abre un espacio.

¿No comparte que las próximas elecciones vayan a ser plebiscitarias?

Es que unas elecciones son una cosa y un plebiscito es otra. En unas elecciones uno puede elegir entre varias opciones políticas que tienen sus programas y en un plebiscito solo puedes decir sí o no. Son términos casi diría que antitéticos. Aquí se propone porque se dice que tiene que ver con una posterior declaración de independencia. Pero yo digo: pongamos que sale una mayoría para hacerla, de hecho hoy en día la hay, podría hacerse esta misma tarde. ¿Qué pasa después? La anula el Constitucional, ningún país te reconoce… ¿De qué te ha servido? Lo que has elegido es un Parlamento para los próximos cuatro años. Serán unas elecciones que eligen una cámara, una mayoría parlamentaria, la mesa, el presidente, el Gobierno que deberá aprobar un presupuesto… es algo mucho más complejo que un sí o un no que no va a llevar a ningún lado.

Pero es evidente que habrá un tema fundamental en la campaña.

Sí, pero cada partido deberá decir cuál es su propuesta. Hay diversos síes y noes. Hay partidos que dicen no a la independencia porque estoy bien como estoy. Hay quien dice no, pero quiero un Estado federal; quien dice sí a la independencia mañana mismo, y quien dice sí, pero negociando. Son muchas posturas distintas. Reducir unas elecciones a blanco o negro creo que es engañar directamente.

¿Y si gana una mayoría secesionista con un solo punto en el programa?

Muy bien, pongamos que ganan. ¿Y? Si uno quiere la independencia necesita o bien un mecanismo para que los ciudadanos puedan votarla, a través de una reforma de la Constitución que le dé esa posibilidad, o bien una negociación política con el Estado. Siempre vamos a lo mismo. Para lo que sea, que no sea quedarnos como estamos, el camino solo es uno: diálogo, negociación y pacto.

¿Cree que una declaración unilateral de independencia quedaría en nada?

Yo creo que sí. Aquí ya hicimos una declaración de soberanía que se aprobó por mayoría en el Parlament.

No es lo mismo.

En el fondo, sí. El contenido es distinto, pero el recorrido, igual. La aprueba el Parlament. El Gobierno la recurre, El TC la anula. ¿Qué ha quedado de eso? Cataluña no puede ser independientemente por sí misma. Lo dice la práctica. Un país solo es independiente cuando otros países le reconocen. Si no tienes garantizado que países importantes te vayan a reconocer, es un brindis al sol.

¿Cree que Rajoy y Mas actúan de forma electoralista?

Claro. Si no, no se entiende que no hagan nada por arreglar el problema. El hecho de que haya elecciones en mayo es algo que en Madrid no pierden de vista. Y más cuando las encuestas no van nada bien por temas como la corrupción, el ébola, el aborto… Al final dicen: ¿qué argumento tengo fuerte? Pues la unidad de España. Y eso que son ellos quienes la pueden acabar poniendo en peligro.

El PSC, con su propuesta de diálogo, se ha hundido electoralmente.

Hasta que la gente vea que si Mas o Rajoy no pueden arreglarlo habrá que buscar a otros que sí puedan.

Podemos adelanta al PSOE en el CIS. ¿Qué deben hacer los socialistas?

Hay mucho trabajo por hacer y mucha confianza y credibilidad por recuperar. El trabajo de Pedro Sánchez necesita tiempo para enraizar y recuperar la función del PSOE, que es ser mayoritario.

¿Ha decepcionado el efecto Sánchez?

No, creo que se equivocan quienes esperan efectos milagrosos de un cambio de cara…

Se dijo que el problema era Rubalcaba.

Yo es que creo que en eso se equivocaban. Nadie me habrá oído decir eso. El problema del PSOE tenía que ver con el desgaste de Zapatero, con el giro de política económica, con la inercia frente a fenómenos como la corrupción. No era un problema de Rubalcaba, ni lo es de Pedro Sánchez. Yo estoy muy esperanzado en esta nueva etapa. Una encuesta es un dato, no un veredicto.

¿Serán las municipales determinantes para que se consolide o no?

Yo no creo que sean la prueba definitiva del liderazgo de Sánchez. Su reválida serán las generales.